En San Juan. – Lo que hace un año fue escenario de luces, cámaras y aplausos, amaneció hoy marcado por la pólvora. La residencia donde Bad Bunny filmó un cortometraje que recorrió el mundo fue atacada a tiros en la madrugada, dejando tras de sí paredes agujereadas y un vecindario sacudido por el miedo.
Según el informe preliminar, varios sujetos dispararon desde un vehículo en movimiento, sin detenerse ni una sola vez. Los casquillos, regados frente al portón, son ahora piezas de un rompecabezas que la policía intenta armar. Nadie resultó herido, pero la pregunta se repite en cada esquina: ¿por qué aquí, por qué ahora?
La casa, convertida en símbolo cultural tras aparecer en la obra audiovisual del artista puertorriqueño, ha sido desde entonces una especie de punto de referencia para fanáticos y curiosos. Hoy, en cambio, luce como una víctima inesperada de la violencia que no discrimina entre barrios comunes y escenarios de fama.“Esto no es cine, esto es la vida real, y aquí los disparos no se editan”, comentó un vecino, todavía nervioso por la ráfaga de la madrugada.
Mientras las autoridades refuerzan la seguridad en la zona, queda flotando la incógnita: ¿fue un ataque al azar, un mensaje dirigido o simplemente la sombra de una violencia que parece no dejar en paz a Puerto Rico?
