Washington, 23 de abril de 2025 – El Gobierno de Estados Unidos presentó ayer un controvertido plan de paz para Ucrania que contempla ceder a Rusia amplias zonas del este ucraniano, incluidas partes de Donetsk y Lugansk, a cambio de un alto el fuego permanente. La propuesta, diseñada por el Departamento de Estado y filtrada a la prensa internacional, ha provocado una airada reacción de Kiev, que la tilda de “inadmisible” y “traición a la soberanía ucraniana”.
Un esquema con territorios en juego
El “Marco para la Estabilidad Regional” diseñado en Washington incluye:
Reconocimiento provisional de “regiones especiales” bajo control ruso en el Donbás.
Desmilitarización gradual de la zona de amortiguamiento propuesta en la línea de contacto.
Compromisos de seguridad multilaterales con garantes de la UE y Turquía.
Plan de reconstrucción financiado por un fondo internacional, con aportes de EE. UU., la UE y Japón.
El documento, según fuentes oficiales, busca “asegurar la paz duradera” evitando más derramamiento de sangre, aunque otorga a Moscú un estatus legal sobre territorios arrebatados por la fuerza desde 2014.
Kiev alza la voz contra la “imposición”
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, convocó de urgencia al Consejo de Seguridad Nacional y emitió un comunicado en el que rechaza “por completo cualquier cesión de nuestra tierra” y acusa a Washington de “romper la unidad occidental ante la agresión rusa”. Ucrania ha suspendido por tiempo indefinido sus canales de negociación con el enviado especial estadounidense, causando un serio distanciamiento con su principal aliado.
Ecos globales y apuestas de Moscú
Rusia dio la bienvenida al plan, calificándolo como “base realista para una paz equilibrada” y presionó para que la OTAN y la UE lo ratifiquen.
Unión Europea pidió “diálogo inmediato” entre Washington y Kiev, temiendo un nuevo foco de fractura en el frente antirruso.
Alemania y Francia, aunque críticamente reales a la cesión territorial, se mostraron dispuestos a mediar en una mesa tripartita.
¿Ruptura o negociación?
Con el G7 programado para junio en Hiroshima, la propuesta estadounidense tensiona la cohesión del bloque occidental. El desafío inmediato es si Kiev volverá a la mesa de negociaciones o si buscará apoyo reforzado de sus socios europeos para contrarrestar el plan de Washington.
