Washington, 23 de abril de 2025 – En un comunicado conjunto, la Secretaría del Tesoro y la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca arremetieron hoy contra las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional, calificándolas de “irresponsables” y “sesgadas por una agenda anti-EE.UU.”. El FMI redujo hace dos días su pronóstico de crecimiento del PIB estadounidense al 1,8 % para 2025, atribuyendo el ajuste al impacto de los aranceles impuestos por la Administración Trump en sectores tan estratégicos como la automoción y la agricultura.
Un pronóstico bajo sospecha
En su informe de primavera, la directora gerente interina del FMI advertía que las barreras comerciales elevadas podrían erosionar la confianza empresarial y encarecer insumos básicos. Sin embargo, el Tesoro replicó que esas estimaciones “ignoran el dinamismo del mercado interno y las reformas fiscales promovidas bajo el mandato de Trump”. El texto oficial subraya que los aranceles buscan “restaurar la equidad comercial y proteger empleos en industrias golpeadas por prácticas desleales”.
Críticas desde la Casa Blanca
Jacob Lew, asesor económico de la Casa Blanca, declaró:
“El FMI debería ocuparse de sus propias ineficiencias antes de dictar sentencias equivocadas sobre nuestra economía. Sus previsiones denotan un sesgo ideológico que menosprecia el esfuerzo de la clase media estadounidense.”
Además, la Administración anunció que reevaluará su contribución financiera al organismo, aduciendo que “los dólares de los contribuyentes no pueden respaldar diagnósticos tan desacertados”.
Repercusiones y contrarréplica
Los mercados mostraron reacciones moderadas: el S&P 500 cerró levemente a la baja, mientras el dólar ganó terreno frente al euro. Varios analistas advierten que el enfrentamiento podría minar la posición de EE. UU. como pilar de la gobernanza financiera global y desincentivar capitales foráneos.
Mirada al futuro
Con la cumbre del G20 en Yakarta a la vuelta de la esquina, la Casa Blanca busca reforjar alianzas con economías emergentes para ofrecer alternativas a la arquitectura del FMI y promover una agenda que legitime políticas proteccionistas. El choque de previsiones deja clara la tensión persistente entre Washington y las instituciones multilaterales.
